La Quinta Luna está ubicada en el antiguo barrio de Santa María Xixitla (Mexico), que data desde el período 200 a 500 d.C. El hotel está situado en una casona del siglo XVII, catalogado como monumento histórico por el INAH. Esta casona, a pesar de parecer una casa tipo colonial digna de haber sido habitada por españoles, fue específicamente construida para albergar a un miembro ilustre de la nobleza indígena : a don Juan de León y Mendoza, descendiente de tecpan, de Tenanquiáhuac.
Tras la violenta matanza de Cholula llevada a cabo en 1519 por los españoles, la aristocracia del reino de Cholula se vio disminuida dramáticamente, quedando tan sólo dos linajes supremos: Acapixhuatzin y de Ylamateuhctli. Don Juan de León y Mendoza fue uno de los pocos descendientes de este último linaje. Con un particular interés por que su estirpe prehispánica fuera reconocida por la Corona Española, Don Juan de León y Mendoza logró su cometido, abriéndose puertas para convertirse en uno de los caciques cholultecas más importantes del siglo XVIII.
Desde principios del siglo XX, la casona estuvo en manos de la familia Covarrubias, oriunda de Cholula. Aunque nunca la habitaron como casa, los Covarrubias tuvieron en ella el casco de la huerta que alcanzaba toda la cuadra y en la que tenían animales domésticos. En los últimos años, la casa fue rentada en pequeños lotes para diversas actividades, incluyendo una mercería, una funeraria y una cantina.
La familia Cárdenas González de Cossío adquirió esta propiedad en calidad de terreno hacia fines de 1995, después de 7 años de haber estado en venta. El trabajo de restauración fue encomendado a la arquitecta Norma Laguna y al ingeniero José Luis Castillo, quienes han trabajado una gran variedad de obras, como la Biblioteca Palafoxiana de la ciudad de Puebla, el Hospital Juárez de la ciudad de México y la cúpula de Santa Prisca en Taxco, entre muchas otras. La restauración tomó más de dos años y conservó la estructura original de la casa y el sistema constructivo de la época.
La pintura de sus interiores está hecha a partir de tierra y minerales, permitiendo que los muros de adobe “respiren”. Los portones principales, así como el piso de ladrillo, de más de 300 años de antigüedad, fueron rescatados y restaurados. Es así como esta casa el día de hoy vuelve a mostrar su esplendor original.
En el año 2003, la casona se convierte en La Quinta Luna, un gran pequeño hotel de lujo, distinguido por su excelente servicio personalizado y su hospitalidad.
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